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Desde la FLACSO
Desde la FLACSO es una nueva sección para Centroamericajoven.org. Ha sido creada con el fin de que, cada mes, las y los investigadores y académicos de nuestra organización, en El Salvador, expresen su postura ante un tema específico que tenga que ver con la juventud: política, economía, violencia, cultura, entre otros.
Ser joven en tiempos de crisis. La precarización laboral juvenil en Centroamérica
Por: Xochitl Hernández, investigadora de FLACSO Programa El Salvador.
"Los jóvenes de una nación son los depositarios de la posteridad" B. Disraeli
La crisis financiera por la cual está atravesando el mundo actualmente -desencadenada por el estallido de la burbuja del sector inmobiliario de Estados Unidos- ha traído como consecuencia un freno al crecimiento económico mundial y un aumento de las tasas de desempleo; debido al cierre, parcial o total, de numerosas empresas que se han visto afectadas por la coyuntura económica. Al respecto, en la región centroamericana, un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), divulgado en mayo de este año[1], estima que para el 2009 casi medio millón de personas en Centroamérica y República Dominicana perderán sus trabajos debido a la crisis económica. A su vez, indicó que el 57% de los empleos que se perderían corresponden al sector formal de la economía, lo que provocará un aumento de la informalidad laboral, trayendo como consecuencia una mayor precarización laboral.
Dentro de este contexto, resulta de suma importancia en Centroamérica poner atención a los sectores de la población que son más vulnerables, ya que en tiempo de crisis sus condiciones de vida precarias se ven profundizadas, en especial su capacidad de inserción al mercado laboral. Tal es el caso de los jóvenes. En específico para Centroamérica, un informe de la OIT publicado en 2008, titulado Juventud y trabajo decente y las vinculaciones entre trabajo infantil y trabajo juvenil. Centroamérica, Panamá y el Caribe, resume que el entorno institucional de políticas de empleo juvenil de la región ha sido poco articulado y se ha caracterizado por una escasa participación representativa de los jóvenes.
Asimismo, el entorno económico regional no ha requerido la fuerza laboral juvenil para la actividad productiva. Sin embargo, algunas actividades del sector servicios que requieren cierto conocimiento de tecnologías han sido más proclives a contratar jóvenes. A su vez, indicó que en el 2007, de una población total cercana a 10 millones de jóvenes entre 15 y 24 años, aproximadamente 3.4 millones enfrentaban problemas de desempleo u ocupación precaria y cerca de la cuarta parte de los jóvenes de esta subregión no estudiaban ni trabajaban (2.3 millones).
Frente a este panorama de precarización de la inserción laboral de los jóvenes centroamericanos, la crisis económica actual agudiza las dificultades a las cuales los jóvenes se enfrentan. Esto es así, ya que las empresas -ante una pérdida de ganancias debido al lento o escaso crecimiento económico- optan por una serie de medidas que perjudican la estabilidad y condiciones de trabajo de los jóvenes, como reducir plazas, en especial aquellos a tiempo parcial o a destajo (trabajo típico en que el que se ven empleados los jóvenes); o realizar contrataciones a jóvenes pagándoles sueldos más bajos o sin seguridad social, debido a que no poseen experiencia. Todo esto trae como resultado que los jóvenes se enfrenten a un mayor desempleo y/o empleos mal remunerados, deteriorando sus condiciones de vida[2].
Sin embargo, los jóvenes, por su condición de dependencia dentro del hogar, se ven afectados por la fragilidad del mercado laboral en tiempo de crisis de manera indirecta. Así, una parte de la población de jóvenes pueden verse forzados a dejar de estudiar debido a la disminución de los ingresos dentro de la familia, a causa de despidos o disminuciones salariales en los jefes de hogar, haciendo que sus gastos educativos (matrículas, útiles, transporte, etc.) no puedan ser cubiertos; o bien, se ven obligados a emigrar para ayudar con los ingresos del hogar, teniendo que enfrentar la separación con sus familias y todos los riesgos que la migración encierra.
Por tanto, este deterioro de las condiciones de trabajo de los jóvenes, producto de la crisis económica actual, podría generar una serie de problemas sociales en Centroamérica, que es importante tener presente.
En primer lugar, los jóvenes, frente a las escasas oportunidades de encontrar trabajo en el sector formal y su necesidad de ayudar a sus hogares, optarían cada vez más por ingresar en el mercado informal de la economía, el cual se caracteriza por largas jornadas de trabajo, bajos salarios y falta de seguridad social, haciendo que sus condiciones de ingresos y laborales sean mucho más precarias.
Esta situación -de pocas oportunidades y trabajos no decentes- puede conducir a que algunos de ellos opten por integrarse a las economías subterráneas, con el objetivo de suplir sus necesidades, conduciendo a un incremento del crimen organizado y debilitando, así, la seguridad regional. En segundo lugar, esta falta de oportunidades laborales para los jóvenes puede desencadenar, a la larga, una desmotivación para continuar sus estudios, no sólo por la falta de recursos económicos para hacerlo, sino al encontrarse con un mercado de trabajo que no es capaz de absorberlos a pesar de contar con capacitación académica o técnica. Y, en tercer lugar, a nivel regional, esta disminución en la formación de los jóvenes conllevaría a una desmejora de la fuerza de trabajo que, en el largo plazo, se traduciría en una baja capacidad para generar crecimiento económico.
Es importante destacar que la intensidad de las consecuencias antes mencionadas dependerán de dos factores: 1) la duración y profundidad de la crisis económica y 2) de la formulación e implementación de políticas y mecanismos institucionales que atenúen dichos efectos en la población juvenil. De ahí que resulte de suma importancia que los gobiernos de Centroamérica centren parte de sus esfuerzos durante este período de crisis económica a salvaguardar la seguridad laboral de los jóvenes, pues son ellos los constructores del futuro de la región.
[1] OIT: Casi medio millón de desempleados en Centroamérica. Publicado el 6 de mayo 2009. Versión digital Diario Nación: http://www.nacion.com/ln_ee/2009/mayo/06/economia1956354.html
[2] Es importante acotar que esta situación de agudización en la precarización de las condiciones laborales debido a la crisis económica no es exclusiva de los jóvenes centroamericanos. Según un informe del Consejo de la Juventud de Madrid (CJCM), los jóvenes emancipados se han visto obligados a regresar a sus hogares paternos, a causa de los sueldos bajos, los trabajos temporales y el desempleo. Ver nota en: http://www.20minutos.es/noticia/409541/0/jovenes/emancipados/regreso/.






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